Imagen de Jesús Nazareno (El Indiano)

 

    Pocos han tenido la oportunidad de contemplar la Imagen de Jesús Nazareno, conocido como "El Indiano". Procedente de Méjico (de ahí su nombre) se encuentra actualmente en el interior del Convento de Clausura de las Agustinas Recoletas.

    Ahora, gracias a la colaboración del conocido fotógrafo chiclanero Pedro Leal, tenemos la oportunidad de admirar esta imagen.

    Disponemos de pocas referencias de esta impresionante talla de Jesús Caído, por lo que agradecemos la aportación de cuantos datos puedan facilitarnos através de este medio.

    No obstante, ha llegado a nuestras manos un libro de José Guillermo Autrán fechado en 1898 titulado "Chiclana de la Frontera (Monografía)", ejemplar que puede encontrarse en la Biblioteca de Temas Gaditanos (desde luego, no al precio de 1,50 ptas como figura en su primera página).

    De dicho trabajo, se reproducen una líneas que, por su contenido, pueden ser ideales para acompañar las fotos adjuntas.

    Antes de comenzar, y para que no lleve a confusión el primer párrafo, hay que aclarar que, cuando Autrán escribe el libro, la imagen del Indiano se encontraba expuesta al culto en el templo, sustituyendo a la antigua talla de Jesús Nazareno. Con posterioridad, el Indiano fue trasladado a su ubicación actual en el interior del convento.

    "La antigua imagen de Jesús Nazareno, que se veneraba en la ermita, está hoy en el interior del convento donde la comunidad le rinde fervoroso culto. En su lugar, colocaron otra imagen de Jesús, donada por D. Julián Cortes, que la trajo de Méjico, de la que se cuenta más da un hecho milagroso. 

    Dícese que durante la travesía hallóse envuelto, el barco en que la conducían, en una espantable borrasca que llenó de miedo el corazón á todos los navegantes. 

    Un Obispo, que venia en el barco, mandó henchido de fé, desencajonar la imagen y ponerla, en un improvisado altar ante el que se postraron cuantos en la nave viajaban para implorar de Jesús que cesara la borrasca. 

    Y como en el acto cesó la furia del oleaje y las nubes huyeron deshechas, y hubo marineros que declararon haber visto la vera efigie de Jesús, caminando sobre las aguas del mar, se juzgó el caso milagroso, y al arribar á Cádiz, sabedores los gaditanos del portento, suplicaron á, Cortés, que dejara en la capital la milagrosa imagen, prometiéndole construir para ella un templo suntuoso, y concederle á él el patronato. 

    Pero Cortés tenia resuelto hacer donación de la imagen al convento de Chiclana, y dispuso la traslación de la misma en un barco empavesado, que fué recibido por los chiclaneros con gran ,fiesta y júbilo piadoso. 

    Procesionalmente fué la imagen llevada al templo entre la algazara de músicas y vítores entusiastas. Y cuentan las crónicas y testifica un exvoto que puede verse en la iglesia de las Monjas, que, al pasar la procesión por la calle del Convento, en una de cuyas casas había un hombre agonizante, los parientes del enfermo comenzaron á encomendarlo á Jesús, y al punto se incorporó el moribundo diciendo: Jesús Nazareno de la caída es conmigo: dénme de comer que me siento bueno. 

    Lo notable del caso, es que la imagen representa, en efecto á Jesús en el momento de caer, y se le ve arrodillado y con la cruz al hombro. 

   El establecimiento de las Agustinas en Chiclana fué acogido con singular complacencia, tanto .por has clases más elevadas, á la que pertenecía D. Juan Alonso de Molina, que cedió á la comunidad unas casas de su pertenencia, próximas á la ermita, como por las más humildes, cuyos individuos, viejos, mozos y chiquillos, se congregaban una hora cada, día para hacer la obra del convento, contribuyendo á ella todos con su personal esfuerzo, realizado col fervoroso en? aquel espacio de tiempo, terminado cl cual; todos tiraban los sombreros al aíre y sé despedías casta el día siguiente al grito unánime de ¡Viva Jesús Nazareno! 

    Agradecida por estas demostraciones de cariño la fundadora Antonia de Jesús, dice en un manuscrito, que, acerca de la fundación del convento de Chiclana, escribió en 1670 y que se conserva en la Biblioteca Provincial de Cádiz, lo que sigue: 

     <<Es la gente de este lugar muy. piadosa y libera y de tan grandes ánimos los, que es cosa, muy de espantar por, que si para las cosas de Dios le pidiesen el vestido que tenían encima, se quedarían en carnes y los dieran.>>"  S

Santa Teresa
Librería - Artículos Religiosos

Gracias especiales a Pedro Leal y a los creadores de www.chiclana.com.

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